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Envejecimiento en el Siglo XXI

03/05/2013

Envejecimiento en el Siglo XXI

Actualmente una de cada nueve personas tiene 60 o más años de edad, y las proyecciones indican que la proporción será una de cada cinco personas hacia 2050

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El envejecimiento de la población es una de las tendencias más significativas en el siglo XXI. Tiene repercusiones importantes y de vastos alcances en todos los aspectos de la sociedad. A escala mundial, cada segundo dos personas cumplen 60 años, es decir, el total anual es de casi 58 millones de personas que llegan a los 60 años. Dado que actualmente una de cada nueve personas tiene 60 o más años de edad, y las proyecciones indican que la proporción será una de cada cinco personas hacia 2050, el envejecimiento de la población es un fenómeno que ya no puede ser ignorado.
La sociedad debe incluir a todas las edades en que tanto los jóvenes como las personas mayores tengan oportunidad de contribuir al desarrollo y compartir sus beneficios.
El envejecimiento de la población está ocurriendo en todas las regiones del mundo y en países que alcanzaron diferentes niveles de desarrollo. Aumenta con mayor rapidez en los países en desarrollo, incluidos aquellos que también tienen grandes poblaciones de jóvenes. De los 15 países que actualmente tienen más de diez millones de personas de edad, siete son países en desarrollo.
El envejecimiento constituye un triunfo del desarrollo; y el aumento de la longevidad es uno de los mayores logros de la humanidad. Actualmente las personas tienen vidas más largas debido a las mejoras en la nutrición, el saneamiento, los adelantos médicos, la atención de la salud, la educación y el bienestar económico. La esperanza de vida al nacer es en la actualidad superior a 80 años en 33 países.
Las oportunidades que ofrece esta transición demográfica son tan amplias como las contribuciones que puede aportar a la sociedad una población de personas mayores que tenga actividad social y económica, viva en condiciones de seguridad y sea saludable.
El envejecimiento de la población también ofrece desafíos económicos, sociales y culturales a las personas, las familias, las sociedades y la comunidad mundial.
Las cantidades y las proporciones de personas de edad aumentan más rápidamente que las correspondientes a cualquier otro grupo de edades, y dado que esto ocurre en una creciente cantidad de países, hay preocupación acerca de las capacidades de las sociedades para abordar los desafíos que conlleva esta transición demográfica.
Es preciso que en cualquier lugar del mundo, las personas puedan envejecer en condiciones de dignidad y seguridad, disfrutando de la vida. La disminución de las tasas de fecundidad y el aumento de la supervivencia hasta edades más avanzadas son las causas del envejecimiento de la población.
La esperanza de vida al nacer aumentó sustancialmente en todo el mundo. En el lapso 2010-2015, la esperanza de vida es de 78 años en países desarrollados y 68 años en regiones en desarrollo. En el  2012, la cantidad de personas de edad llegó a casi 810 millones. Según las proyecciones, ha de llegar a 1.000 millones dentro de menos de diez años y ha de duplicarse hacia 2050, cuando llegaría a 2.000 millones. Hay pronunciadas diferencias entre distintas regiones.
Las personas de edad no constituyen  un grupo homogéneo para el cual pueden bastar unas políticas genéricas. Es importante no estandarizar a las personas de edad como categoría única, y reconocer en cambio que esa población de personas de edad presenta una diversidad tan grande como cualquier otro grupo de edades, en lo correspondiente, por ejemplo, a edad, sexo, grupo étnico, educación, ingreso y salud. Hay que distinguir cada grupo de personas de edad, entre ellos, los de personas pobres, mujeres, hombres, personas mayores de edad muy avanzada, indígenas, analfabetos.
Es insospechada la productividad de las contribuciones de las personas de 60 y más años de edad, en calidad de cuidadores de otras personas, votantes, voluntarios, empresarios, y en otras actividades.
Cuando se adoptan medidas correctas para asegurar buena atención de la salud, ingreso regular, redes sociales y protección jurídica, las generaciones actuales y futuras pueden cosechar en todo el mundo el dividendo de la longevidad.
Las personas mayores residentes urbanos o rurales, tienen necesidades e intereses particulares que es preciso abordar específicamente mediante programas y modelos de intervención ajustados a esas especiales características.
Entre las preocupaciones más urgentes de las personas de edad de todo el mundo figura la seguridad en el ingreso y la salud.
Está aumentando una especial preocupación por la sustentabilidad de los sistemas sociosanitarios destinados a la atención de los mayores, particularmente en los países desarrollados, mientras que la protección social y la cobertura de jubilaciones y pensiones en edades avanzadas sigue siendo un desafío para los países en desarrollo, donde una gran proporción de la mano de obra se ubica en el sector paralelo o no estructurado de la economía (sector informal) que no contribuye a la seguridad social.. No hay pruebas fidedignas de que el envejecimiento de la población, por sí mismo, haya perjudicado el desarrollo económico ni de que no haya en los países recursos suficientes para asegurar las jubilaciones y pensiones y la atención de la salud de una población que envejece.
Sin embargo, a escala mundial, solamente la tercera parte de los países cuentan con planes integrales de protección social, la mayoría de los cuales amparan solamente a quienes tienen un empleo en la economía estructurada, es decir, menos de la mitad de la población económicamente activa a escala mundial cuenta con esa protección.
En tiempos de crisis, las jubilaciones y pensiones constituyen la principal fuente de ingresos de un hogar y a menudo posibilitan que también los jóvenes y sus familias hagan frente a la escasez o la pérdida de empleos.
La atención de la salud sociosanitaria integral de los adultos mayores debe tener alta calidad, atención preventiva, curativa y de duración prolongada. Debe incluir la promoción de la salud y las actividades de prevención de enfermedades a fin de mantener la independencia de las personas mayores, prevenir y aplazar la enfermedad y la discapacidad, y ofrecer tratamientos efectivos, eficaces y de costo razonable. Es necesario contar con políticas que promuevan estilos de vida saludables, tecnologías que puedan ayudar, investigación médica y servicios de rehabilitación.
Es imprescindible impartir capacitación permanente a los encargados de atender a las personas mayores a fin de asegurar que quienes trabajan con personas de edad tengan acceso a la información y a la capacitación básica y actualizada en la atención de esas personas. Es preciso brindar un mayor apoyo a todos los encargados de atender a las personas mayores, incluidos los miembros de sus familias, los agentes comunitarios, particularmente cuando se trata de ofrecer atención de duración prolongada para personas de edad frágiles, y también a las personas mayores que cuidan a otras personas mayores.
Los tamaños de las familias están disminuyendo y los sistemas de apoyo entre generaciones están experimentando importantes y negativos cambios. Hay un número significativo de hogares con generaciones faltantes, integrados por niños y personas mayores, especialmente en zonas rurales, como resultado de la migración y de la actitud  irresponsable de abandono de los miembros de algunas sociedades y cultura. Son numerosos los casos en que las personas mayores aportan asistencia a hijos adultos y nietos, no solamente cuidando a los niños y realizando tareas domésticas, sino también ofreciendo contribuciones financieras a las familias.
Hay necesidad urgente de abordar las actuales desigualdades sociales asegurando el acceso en igualdad de condiciones de todos los sectores de la población a la educación, el empleo, la atención de la salud y los servicios sociales básicos, de modo de posibilitar que las personas vivan con decoro en la actualidad y ahorren para el futuro.
Hay que efectuar fuertes inversiones en el capital humano, mejorando la educación y las perspectivas de empleo para la actual generación de jóvenes.
El envejecimiento de la población plantea desafíos a los gobiernos y las sociedades, pero no debe considerárselo como una crisis o como un problema inviable sin solución. Es necesario y posible planificar previendo ese envejecimiento a fin de transformar los desafíos en oportunidades. Hay necesidad de efectuar inversiones, de contar con seguridad en el ingreso, oportunidades de empleo flexible, servicios de salud y medicamentos costeables, vivienda y transportes accesibles para las personas mayores, y también la necesidad de que se eliminen la discriminación, la violencia y el maltrato de que son objeto muchas personas de edad. Las inmensa mayoría de las personas mayores aspiran a mantenerse activas y ser miembros de la sociedad dignos de respeto.
Los países, la comunidad internacional, las comunidades locales deben hacer mucho más que lo que se está haciendo en materia de desarrollo. Hay una clara justificación de que se fijen explícitos objetivos de desarrollo que incluyan el envejecimiento, apoyados en el fomento de la capacidad, así como que se elaboren presupuestos y políticas, sumados a mejoras en la investigación y el análisis sobre el envejecimiento, sobre la base de datos actualizados que aseguren una buena calidad de vida cuando las personas envejecen y aportar soluciones positivas, que son viables hasta en los países menos desarrollados.

Datos clave sobre el envejecimiento

  • En todo el mundo, cada segundo se agregan dos personas que celebran su sexagésimo cumpleaños, es decir, el total anual es de casi 58 millones.
  • Para 2050, habrá por primera vez más personas de edad que niños menores de 15 años. En el año 2000 ya había más personas de 60 o más años de edad que niños menores de cinco años.
  • En 2012, había 810 millones de personas de 60 o más años de edad, que representaban un 11,5% de la población mundial.
    Según las proyecciones, esa cantidad llegaría a 1.000 millones dentro de menos de diez años y se duplicaría con creces para 2050, en que llegaría a 2.000 millones de personas, las cuales constituirían un 22% de la población mundial.
  • En el último decenio, la cantidad de personas de 60 o más años de edad aumentó en 178 millones.
  • En el lapso 2010-2015, la esperanza de vida es de 78 años en los países desarrollados y de 68 años en las regiones en desarrollo. Hacia 2045-2050, los recién nacidos pueden esperar vivir 83 años en las regiones desarrolladas y 74 años en las regiones en desarrollo.
  • De cada tres personas de 60 o más años de edad, dos residen en países en desarrollo. Hacia 2050, casi cuatro de cada cinco personas de 60 o más años de edad residirían en el mundo en desarrollo.
  • Hacia 2050, habría 64 países donde las personas de edad constituirían más del 30% de la respectiva población.
  • El número de centenarios ha de aumentar a escala mundial, desde 316.600 en 2011 hasta 3,2 millones en 2050.
  • A escala mundial, por cada 100 mujeres de 60 o más años de edad, hay 84 hombres en ese grupo de edades, y por cada 100 mujeres de 80 o más años de edad, hay 61 hombres de esas edades.
  • A escala mundial, solamente una tercera parte de los países, con solamente un 28% de la población mundial, cuentan con planes integrales de protección social que cubren todos los aspectos de la seguridad social.
  • El costo de una pensión universal para personas de más de 60 años en países en desarrollo oscilaría entre un 0,7% y un 2,6% del PIB.
  • A escala mundial, un 47% de los hombres de edad y un 23,8% de las mujeres de edad están participando en la fuerza laboral.
  • Hace 30 años, no había “economías envejecidas” en que el consumo de las personas de edad fuera superior al de los jóvenes. En 2010 había 23 “economías envejecidas” y hacia 2040, habría 89.
  • A escala mundial, más del 46% de las personas de 60 o más años de edad padecen discapacidad. Más de 250 millones personas de edad sufren discapacidad moderada o grave.
  • A escala mundial, se estima que la cantidad de personas que padecen demencia  es de 35,6 millones y según las proyecciones, la cantidad se ha de duplicar casi cada 20 años, para llegar a 65,7 millones en 2030.
    Los adultos mayores dicen en un promedio del:
    • 43% que temen ser objeto de violencia personal.
    • 49% piensa que se los trata con el debido respeto.
    • 61% usan un teléfono móvil.
    • 53% tropiezan con dificultades, o con graves dificultades, para pagar servicios básicos.
    • 44% consideran que su actual estado de salud es bastante bueno.
    • 34% tropiezan con dificultades, o con dificultades de gran magnitud, para acceder a la atención de la salud cuando la necesitan.

Diez acciones prioritarias a fin de maximizar las oportunidades de las poblaciones en proceso de envejecimiento

  1. Reconocer que el envejecimiento de la población es inevitable y que es necesario preparar adecuadamente a todos los interesados directos (gobiernos, entidades de la sociedad civil y del sector privado, comunidades y familias) para el creciente número de personas de edad. Esto debería realizarse fortaleciendo la comprensión y las capacidades nacionales y locales y estableciendo las reformas políticas, económicas y sociales que se necesitan a fin de adaptar las sociedades a un mundo en proceso de envejecimiento.
  2. Asegurar que las personas de edad puedan vivir en condiciones de dignidad y seguridad, disfrutando del acceso a servicios sociales y de salud esenciales y que puedan disponer de un ingreso mínimo mediante el establecimiento de medidas mínimas de protección social y otras inversiones sociales que prolonguen su autonomía e independencia, prevengan el empobrecimiento en la vejez y contribuyan a un envejecimiento en condiciones más saludables. Esas acciones deben basarse en una visión a largo plazo y deben apoyarse en un firme compromiso político y un presupuesto asegurado que prevenga efectos negativos en tiempos de crisis o de cambios gubernamentales.
  3. Ayudar a las comunidades y a las familias a establecer sistemas de apoyo que aseguren que las personas mayores frágiles reciban la atención de larga duración necesaria y promover un envejecimiento activo y en condiciones saludables a nivel local de modo de facilitar el envejecimiento en la misma comunidad.
  4. Efectuar inversiones en los jóvenes de hoy, promoviendo los hábitos saludables y ofreciendo oportunidades de educación y empleo, acceso a servicios de salud y cobertura de seguridad social a todos los trabajadores, como la mejor inversión para mejorar las vidas de futuras generaciones de personas mayores. Es preciso promover el empleo flexible, el aprendizaje permanente a lo largo de toda la vida y las oportunidades de actualizar la capacitación, de modo de facilitar la integración en el mercado laboral de las actuales generaciones de personas de edad.
  5. Apoyar esfuerzos internacionales y nacionales encaminados a efectuar investigaciones comparativas sobre el envejecimiento y asegurar que los datos y evidencias, con sensibilidad de género y cuestiones socio-culturales, estén disponibles para basar en ellos la formulación de políticas.
  6. Incorporar el envejecimiento en todas las políticas relacionadas con cuestiones de género, y las cuestiones de género en todas las políticas atinentes al envejecimiento, tomando en cuenta las necesidades específicas de las mujeres y los hombres de edad.
  7. Asegurar la inclusión del envejecimiento y las necesidades de las personas de edad en todas las políticas y programas nacionales de desarrollo.
  8. Asegurar la inclusión del envejecimiento y de las necesidades de las personas de edad en las respuestas humanitarias nacionales, los planes de mitigación y adaptación al cambio climático y los programas de manejo y preparación de desastres.
  9. Asegurar que las cuestiones relativas al envejecimiento se reflejen adecuadamente en la agenda de desarrollo mas allá del 2015, incluido el establecimiento de objetivos e indicadores concretos.
  10. Desarrollar una nueva cultura basada en los derechos humanos de las personas mayores y promover un cambio de mentalidad y de actitudes sociales con respecto al envejecimiento y las personas mayores, que no deben ser consideradas meros receptores de medidas de bienestar social, sino miembros activos que contribuyen a la sociedad. Para esto es necesario, entre otras cosas, impulsar la formulación de instrumentos internacionales de derechos humanos y traducirlos en leyes y reglamentaciones nacionales y medidas afirmativas que contrarresten la discriminación por motivos de edad y reconozcan a las personas de edad como sujetos autónomos.

Fuente: (Paráfrasis) Resumen ejecutivo. Envejecimiento en el Siglo XXI: Una Celebración y un Desafío. Publicado por el Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA), Nueva York y HelpAge International, Londres Copyright © Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) y HelpAge International, 2012.

por Leonardo Strejilevich

     
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